quiero compartir mi fotoreportaje para el taller de fotografía del semestre pasado, quedé muy feliz con él (un 7 jjj). la modelo es sofía, una pequeña que baila excelente. las fotos están en un álbum en mi flickr.
estoy muy requetecontra feliz porque estoy escribiendo para este revista ultra adorable, se llama bean magazine y es un proyecto colaborativo en inglés, hecha por jóvenes que hablan sobre feminismo, justicia racial, cultura y muchas cosas más. es genial y soy senior writer por allá, así que me sirve para practicar el inglés y todo eso. bacán bacán. entren aquí: bean magazine. hasta ahora he publicado una crítica de cine y una cartita, pero pronto habrá más.
otra cosa que quería compartir (ando super compartidora, quién lo diría), es este video que hicimos para la clase de audiovisual, creo que nos quedó bastante decente.
Si hay algo que realmente destaco de este año fueron sus conciertos. En total, asistí a siete (cuento Lollapalooza como uno), un récord personal. Me acostumbré a asistir a un concierto al año durante toda mi adolescencia, desde que tengo 14 años, pero parece que la adultez trajo sus beneficios (sí, 19, una adulta) y su fangirlismo explosivo.
Julian Casablancas, Jake Bugg, The Jesus and Mary Chain, Sky Ferreira, Damon Albarn, The Drums y Lollapalooza, que incluyó a Julian y Jake de nuevo, Lorde, Arcade Fire, Red Hot Chili Peppers, Phoenix, Ellie Goulding, Portugal. The Man, Capital Cities… y varios más. Fue el año de la victoria en este sentido, sin lugar a dudas, por una razón en específico: de estos siete conciertos/festivales, sólo pagué la entrada a tres. ¡A tres! Lollapalooza y sus dos sideshows, una vez terminado marzo no volví a pagar por ir a un concierto, y cuatro más me cayeron del cielo. Porque, obviamente, todos los dioses de los Olimpo se unieron para hacerme feliz, a través de concursos y regalos. No pude ser más feliz.
Mis glorias de fangirl no fueron pocas. Para comenzar el año, tuve cuatro veces frente a mí al amor de mi vida (quizás lo conocen como Julian Casablancas) y, como si fuera poco, lo conocí. Mi travesía de fangirl desquiciada fue larga, pero valió la pena: pude dirigirle unas palabras, pasé alrededor de 40 minutos a su lado, recibí varias de sus sonrisas, dos abrazos (contados) e incluso le toqué el pelo, y sí, lo tenía sucio. Y lloré en el piso de un aeropuerto, el día más hermoso y vergonzoso de mi vida.
Y mi racha de fangirl no termina aquí. Estuve en la primera fila de los dos conciertos de Julian, para poder ver al hermoso todo el tiempo de cerquita.
También estuve en la primera fila de la presentación de Jake Bugg en Lollapalooza, lo que fue realmente una bendición ya que llegué para ver a Capital Cities y avancé desde la última hasta la segunda fila en ese rato, para tomar mi lugar correspondiente y consagrado en la reja para Jake. En su sideshow estuve muy lejos porque llegué atrasada por venir de otro concierto (tomar un taxi en la Alameda nunca había sido tan difícil), así que verlo así era necesario. Un joven fenomenal, tan talentoso que me mantuvo tranquila, lo único que quería era escuchar su música y llorar.
Lo único que me entristeció de Lollapalooza fue el haberme perdido a Johnny Marr, que tocó justo antes de Julian en otro escenario, mientras yo estaba encadenada a la reja. De todas formas, pude escucharlo desde allá. No pude ir a su sideshow porque tenía los bolsillos vacíos, y mi racha ganadora aún no veía la luz.
The Jesus and Mary Chain y Sky Ferreira fueron excelentes conciertos que se dieron en fechas cercanas, pero sólo Sky logró liberar mi monstruo fangirl que ya se había ido a dormir después del Lolla. Pasé el concierto en la segunda fila (fracasada) y, como ella es tan linda y cercana, se me detenía el corazón cada vez que Sky estaba cerca de mí.
TJAMC fue caótico, porque me enteré de que había ganado tres horas antes del concierto y tenía que hacer un trabajo, llegué corriendo al recinto y tuve que pedirle a alguien más que lo hiciera por mí.
Con Damon Albarn and The Heavy Seas la magia estalló. La entrada fue un regalo y como no conocía a nadie que fuera, partí sola. No es la primera vez que lo he hecho así que no fue asunto para mí. Conocí gente en la fila, felizmente, porque pasé varias horas en ella. Quedé en ese maldito espacio entre la primera y la segunda fila, como en el limbo entre la gloria y la masa. Pero bueno, algo bueno había en ello: estaba justo entre Damon y Jeff Wootton… ¡oh cielo! ¡Nos encontramos otra vez! Había visto a Jeff en el 2011 cuando aún tocaba con Beady Eye, no me llamó la atención para nada esa vez (estaba al lado de Liam Gallagher, mirarlo aunque sea un segundo sería un pecado capital), pero después llegó mi arrepentimiento, cuando me di cuenta que era la sensualidad hecha guitarrista. Y como las estrellas ordenaron nuestro reencuentro, salí del teatro con una uñeta de Jeff, que lanzó después de terminar una canción. Yo sólo puedo decir: está llena de restos de su sudor. Maravilloso.
El concierto fue fenomenal, realmente. Cuando llegué a casa escribí un post muy largo en Facebook, lleno de mi amor y emoción desbordante. Si tuviera que describirlo en algunas palabras, esas serían: mágico, entusiasta, precioso, emotivo y entregado. Este concierto me provoca muchos sentimientos encontrados, ya que estuvo inmerso en un momento muy poco agradable y desilusionante del año, y me recuerda a quien me permitió ir, lo que no me gusta para nada.
La entrada para The Drums la gané a través de un concurso de Instagram y tuve que ir a buscarla a la punta del cerro, literalmente. Fui a buscarla a los cerros. Pero esas tres horas de andar valieron la pena. El concierto fue breathtaking, Jonny se instaló en el escenario como un dios del indie pop, y yo me instalé en la cancha como una adoradora desquiciada.
Ahora, saludos a todas las personas y marcas que auspiciaron a mi espíritu fangirl este año, especialmente a mi mamá y Pepe Jeans, que rompieron mi barómetro de felicidad.
Cada año que termina significa una pequeña alegría y un gran estrés para mí: tengo que hacer mis listas. Mis favoritos, lo que odié, lo que vi, lo que me faltó por ver, lo que debo hacer, todo, quiero decir todo debe ir a una lista y ser clasificado, o no puedo funcionar. Ya llevo varias hechas y pensé que podría ser interesante compartir la de mis álbumes favoritos.
Los álbumes no están en orden de favoritismo, y eso es lo peor. Me demoré muchísimo en ordenarlos, primero intenté armar parejas según los géneros musicales pero terminé juntándolos de acuerdo a las emociones que transmitían y a la forma en que personalmente los relacionaba (y sí, también por lo lindas que se veían juntas sus portadas).
edit: olvidé darle menciones especiales a Morning Phase de Beck y Sucker de Charli XCX, besitos para ellos también.
Magia y poder
Todo año en que Stevie Nicks lance un álbum es bueno. No hay ningún otro artista que me haga sentir como ella, es la mujer más maravillosa del planeta. Para 24 Karat Gold: Songs from the Vault, Stevie volvió a grabar demos antiguos que nunca fueron lanzados y se nota, el álbum entero parece un recorrido por su vida, recordando otros de sus trabajos. Además, salió junto con polaroids inéditas y, para alguien como yo, fotografías históricas y life changing, onda este álbum es un evento en mi vida.
First Aid Kit es un dúo de hermanas suecas que descubrí recién este año, pero que me han enamorado. Stay Gold es su tercer disco y a mi parecer el mejor. Es precioso, inspirador y muy rico en texturas, y sus arreglos... oh, magia pura.
Y por eso los quise poner juntos, por su magia. Las hermanas Söderberg, a sus 21 y 24 años, están creando magia, que es lo mismo que ha hecho Stevie toda su vida. Es música muy honesta, muchas veces triste pero optimista, fuerte. Ambos álbumes me provocan una sensación que describiría como el contrario a la soledad y desesperanza. Y, obviamente, porque ambos tienen la palabra gold en su nombre, duh.
24 Karat Gold: Songs from the Vault
Artista: Stevie Nicks (Estados Unidos)
Género: Rock
Publicación: 30 de septiembre del 2014
Sello: Reprise
Stay Gold
Artista: First Aid Kit (Suecia)
Género: Indie folk
Publicación: 6 de junio del 2014
Sello: Columbia Records
Tristeza y violencia
Julian Casablancas + The Voidz en Chile fueron todo un acontecimiento. La banda está formada por el amor de mi vida (aka Julian) y parte de su antigua banda de apoyo durante Phrazes for the Young, The Sick Six (sin Danielle Haim, lamentablemente). Era el primer concierto con venta de entradas que hacía la banda, ya que los únicos dos anteriores que habían hecho fueron shows sorpresa en Estados Unidos. No habían lanzado ningún tipo de material oficial cuando aterrizaron en Chile. ¿Cómo sonarían? Ni idea. Estuve en los dos shows que hicieron en Chile (y ambos en primera fila, yay) y fue loco, de verdad. El sonido era deprimente, destructivo, no pude descifrarlo bien hasta que Tyranny fue lanzado. En mi opinión es una obra maestra. Julian demostró su gran sensibilidad artística y su no me interesa hacer lo que ustedes quieren que haga. El álbum es desgarrador, violento, ruidoso y profundamente triste. / PD: Y como si fuera poco mi amor por este álbum, tuve la oportunidad en marzo de compartir y conversar con la banda en dos ocasiones (¡incluyendo a Julian! Y sí, lloré) y fue un sueño hecho realidad.
Antes de Ultraviolence no me gustaba Lana del Rey, así que este álbum fue una bendición. Es tan emotivo, triste y precioso. Cruel World, Ultraviolence, Power Money Glory, Sad Girl, Fucked My Way Up To The Top, siento que todas las canciones apuntan al mismo concepto, a la crueldad impregnada en el triunfo y la belleza, a la violencia y las maravillas del mundo, a la tristeza eterna.
Unir estos dos álbumes es un poco raro, en realidad no tienen nada que ver. Pero para mí sí. Ambos son álbumes tremendamente tristes, que delatan los horrores del mundo en que vivimos. Mientras Tyranny parece ser muy bélico, Ultraviolence es delicado, pero siento que ambos me están dando un mensaje similar: todos estamos tristes porque no tenemos otra opción, el mundo es guerra, el mundo es violencia, y también es belleza.
Tyranny
Artista: Julian Casablancas + The Voidz (Estados Unidos)
Género: Rock experimental, noise
Publicación: 23 de septiembre del 2014
Sello: Cult Records
Ultraviolence
Artista: Lana del Rey (Estados Unidos)
Género: Desert rock, dream pop
Publicación: 13 de junio del 2014
Sello: Polydor / Interscope
Calidez y libertad
Jena Malone es una de las mujeres que más admiro. Tiene un espíritu que merece expandirse por el mundo, con todo su arte, calidez y sencillez. Uno de sus proyectos se llama The Shoe, un pequeño conjunto musical que tiene junto a su amigo Lem Jay Ignacio. Me costó mucho conseguir su primer EP, por lo que estuve feliz con el lanzamiento de I'm Ok, ya que fue bastante más "masivo", si es que se le podría llamar así. Este álbum es tan delicado, cálido y triste, que cuando lo escuché por primera vez lloré. Es arte, belleza, un corazón desnudo. Damon Albarn es uno de los hombres más talentosos y valiosos que hay en este mundo, ese es un hecho. Everyday Robots es su primer álbum como solista, ¡al fin era hora! Y es alimento para el oído y el corazón. Su idea central es el combate entre la naturaleza y la tecnología, lo que se ve reflejado durante todo el álbum, al igual que sus inclinaciones mitológicas, filosóficas y hermosóficas, si es que eso existe. Es un álbum muy personal, musicalmente complejo y sencillo a la vez, reflexivo e incluso, a mi parecer, tierno. Tuve la oportunidad de escuchar en vivo este año con Damon junto a su banda de The Heavy Seas y fue una experiencia de otro mundo.
¿En qué relaciono estos dos álbumes? En su sencillez, ánimos de confesión, libertad de espíritu, calidez, honestidad y cercanía. Ambos me hacen sentir que estoy al lado de Damon y Jena escuchando a su corazón al hablar.
I'm Ok
Artista: The Shoe (Estados Unidos)
Género: Experimental, indie folk
Publicación: 3 de junio del 2014
Sello: There Was An Old Woman Records / Community Music
Everyday Robots
Artista: Damon Albarn (Inglaterra)
Género: Trip hop, folktrónica, rock experimental
Publicación: 25 de abril del 2014
Sello: Parlophone